Un currículum generado con inteligencia artificial sale genérico casi siempre, y no por el motivo que se suele dar. No es que la herramienta sea mala: es que la mayoría de la gente le da poquísima información. Si le pides «hazme un CV para administración», lo único que puede hacer es devolverte el promedio de todos los currículums de administración que ha visto. Y el promedio, por definición, no distingue a nadie.
Este artículo trata precisamente eso: qué hay que darle exactamente para que el resultado sea tuyo. Son seis cosas concretas, y la mayoría no está en tu currículum actual.
Y trata también algo que conviene saber antes de pagar por ninguna de estas herramientas: la «puntuación ATS» que anuncian no mide nada. Es un número calculado por el propio producto contra sus propios criterios, y no puede saber nada del sistema que usa la empresa a la que te presentas. Lo explico en detalle más abajo, porque es el argumento comercial de casi todo el sector.
Respuesta rápida: ¿cómo evitar que el CV salga genérico?
Dándole seis cosas que normalmente no se le dan: la oferta completa pegada, tus tareas reales en bruto no tu currículum ya pulido, tus cifras verdaderas, una muestra de cómo escribes tú, el contexto de tu sector y una lista de lo que no quieres que diga. Y después pidiéndole tareas delimitadas ordenar, acortar, señalar lo ambiguo en lugar de «hazme un CV».
Por qué sale genérico: no es la herramienta, es la entrada
Estas herramientas funcionan por probabilidad: completan el texto más plausible a partir de lo que les das. Con una petición vaga, lo más plausible es lo que dicen todos los currículums del mundo, y por eso el resultado suena a plantilla aunque esté bien escrito.
La consecuencia práctica es poco intuitiva pero decisiva: la calidad del resultado depende mucho más de lo que tú aportas que de la herramienta que uses. Dos personas con el mismo producto obtienen resultados incomparables si una pega la oferta y sus datos reales y la otra escribe una línea.
Y de ahí se deduce algo más: el tiempo que ahorras no está en la redacción, está en la estructura y en el orden. El material lo tienes que poner tú de todas formas. Quien espera que la herramienta invente el contenido acaba con un currículum que no puede defender.
Las seis cosas que tienes que darle
Esta es la parte útil. Dedica veinte minutos a reunir esto una sola vez y lo reutilizas en todas tus candidaturas.
- La oferta completa, pegada
No un resumen tuyo de la oferta: el texto entero, con requisitos indispensables y valorables. Es lo que permite priorizar, y es el primer paso que casi nadie da.
- Tus tareas reales en bruto, no tu currículum ya pulido
Este es el punto clave y el más contraintuitivo. Si le das tu currículum actual, lo único que puede hacer es reescribirlo más bonito, con las mismas omisiones que ya tenía.
Lo que hay que darle es el material sin procesar: qué hacías cada día, con qué volumen, con qué herramientas, qué se torcía y cómo lo resolvías. Escrito en sucio, sin preocuparte del estilo. Por ejemplo:
«Cerraba el mes con contabilidad y almacén. Unas 400 facturas. Siempre había 15 o 20 que no cuadraban por albaranes mal imputados. Hice una hoja que cruzaba pedidos y albaranes y el cierre pasó de seis días a cuatro. Formé a dos personas nuevas.»
De ahí sale un currículum concreto. De «responsable de administración con experiencia en cierre contable», no.
- Tus cifras verdaderas
Las que conoces de verdad: cuántos clientes, cuántos pedidos, cuántas personas, cuánto tardabas. Y márcale cuáles son datos y cuáles estimaciones, para que no las presente todas con la misma seguridad.
Dilo expresamente en la petición: «no inventes ni redondees al alza ninguna cifra; si falta un dato, déjalo en blanco y señálalo».
- Una muestra de cómo escribes tú
El truco más eficaz y el que menos gente usa. Pégale dos o tres párrafos tuyos un correo profesional que enviaste, una descripción que escribiste y pídele que mantenga ese registro. Es la diferencia entre un texto que suena a ti y uno que suena a todos.
- El contexto de tu sector
Tamaño de la empresa, si era pública o privada, si trabajabas con clientes o con proveedores, qué normativa te afectaba. Sin eso, la herramienta no puede saber qué es relevante y qué es ruido en tu ámbito.
- Lo que no quieres que diga
Una instrucción negativa explícita ahorra media hora de correcciones. Por ejemplo: «no uses adjetivos como apasionado, proactivo, dinámico o resiliente; no uses afirmaciones absolutas; no añadas ninguna competencia que no esté en el material que te he dado».
Las peticiones que funcionan y las que no
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En vez de pedir esto… |
Pide esto |
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«Hazme un CV para administración» |
«Ordena estos logros por relevancia para esta oferta y explica el criterio» |
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«Mejóralo» |
«Acorta cada línea a un máximo de dos renglones sin perder datos» |
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«Hazlo más profesional» |
«Señala qué frases no se entenderían para alguien de fuera de mi sector» |
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«Añade palabras clave» |
«Dime qué términos de la oferta no aparecen en mi material y por qué» |
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«Escribe un resumen potente» |
«Escribe tres versiones del perfil en 40 palabras, cada una con un énfasis distinto» |
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«Inventa logros» |
«Marca las líneas en las que falta un dato para ser verificables» |
Fíjate en el patrón: las peticiones que funcionan piden ordenar, acortar, señalar o comparar; las que fallan piden crear. Y la de «explica el criterio» es especialmente útil, porque te permite discutir la decisión en lugar de aceptarla a ciegas.
La «puntuación ATS» no mide nada
Aquí está la corrección más importante del artículo, y afecta al argumento comercial de casi todas estas herramientas.
Muchos generadores anuncian una puntuación de compatibilidad con ATS: un número, un porcentaje, a veces con un desglose por categorías. Suena a medición objetiva. No lo es, y basta con pensar qué información haría falta para calcularla:
- Qué ATS usa la empresa a la que te presentas. El generador no lo sabe.
- Cómo lo ha configurado esa empresa. Tampoco.
- Qué preguntas eliminatorias tiene el formulario de inscripción. No tiene acceso.
- Qué busca la persona que consulta la base de datos. Imposible de saber.
Sin ninguno de esos cuatro datos, el número solo puede medir el currículum contra los criterios internos del propio producto. Es decir: te está puntuando según su propia opinión y presentándolo como una métrica del mercado.
Y hay un malentendido de fondo que conviene deshacer: un ATS es, en esencia, una base de datos de candidaturas, no un juez que puntúa tu currículum antes de que nadie lo lea. Lo que sí descarta de forma automática y masiva son las preguntas eliminatorias del formulario: años de experiencia, titulación, permiso de trabajo, disponibilidad, carné. Ahí se cae la mayoría de las candidaturas.
Las dos consecuencias prácticas:
- Rellena el formulario con el mismo cuidado que el currículum. Es donde se decide si alguien te lee.
- Usa el vocabulario de la oferta porque ayuda a la persona que busca en esa base de datos, no porque un algoritmo te esté calificando. Y sin repetirlo artificialmente, que se detecta y resta.
El blog tiene un artículo específico sobre cómo funcionan realmente estos sistemas.
El error de importar tu currículum desde tu perfil público
Es una función que estas herramientas anuncian como ahorro de tiempo, y tiene un problema de fondo: tu perfil público es la versión más resumida y más genérica de tu trayectoria. Está escrito para que lo lea cualquiera, así que de ahí han desaparecido exactamente los detalles que harían único tu currículum: el proceso que arreglaste, el volumen real que gestionabas, el problema que resolviste.
Importar desde ahí es empezar con material ya pulido y ya vacío. Si lo haces, úsalo solo como esqueleto y añade después el material en bruto del punto 2.
Qué revisar antes de usar un generador de currículums
Cinco comprobaciones que cuestan cinco minutos y evitan problemas.
- Si usa lo que introduces para entrenar sus modelos, y si puedes desactivarlo. Está en las condiciones, no en la página de producto.
- Dónde se procesan los datos. Muchos de estos servicios procesan fuera del Espacio Económico Europeo, lo que en un contexto profesional activa el régimen de transferencias internacionales del capítulo V del RGPD.
- Qué datos de terceros estás entregando. Tu currículum contiene, muy a menudo, nombres y teléfonos de referencias, clientes y proyectos identificables. Con tus datos decides tú; con los de terceros, no. Quítalos antes de subir el documento.
- Si puedes exportar tu currículum en un formato reutilizable. Pregúntate qué pasa si mañana cancelas la suscripción: ¿te llevas el texto o se queda dentro de la herramienta? Un generador que solo te entrega un PDF maquetado te deja sin material editable.
- Las condiciones de la suscripción. Si contratas a distancia, el artículo 97 del TRLGDCU obliga a informarte con claridad del precio total, de la duración y de las condiciones de renovación antes de contratar, y existe el derecho de desistimiento de 14 días naturales de los artículos 102 a 104, con el régimen específico que la propia norma prevé para los servicios y contenidos digitales ya suministrados con tu consentimiento expreso. En la práctica: comprueba la renovación automática antes de pagar, y si contratas y te arrepientes, consulta tus derechos en lugar de darlo por perdido.
Plantillas: una contradicción que conviene ver
Estos artículos suelen recomendar plantillas «creativas» con gráficos, columnas e iconos y, unas líneas después, advertir de que hay que evitar gráficos excesivos, columnas confusas e iconos sin texto. Las dos cosas no pueden ser.
La resolución es sencilla. Lo que importa para que tu currículum se lea bien tanto por una persona como por un sistema que extrae texto es esto:
- Una sola columna para el contenido principal.
- Texto seleccionable, no imágenes con texto dentro.
- Encabezados claros y fechas en formato coherente.
- Sin iconos que sustituyan palabras: si el teléfono aparece solo con un dibujo, nada lo identifica como teléfono.
- Sin tablas complejas ni cajas anidadas.
El diseño debe ajustarse además al sector: en perfiles creativos un portafolio aparte resuelve la necesidad visual mucho mejor que un currículum recargado. Y en todo caso, la plantilla es el marco; lo que decide es el contenido.
Las tres pruebas antes de enviar
Rápidas y muy eficaces.
- La prueba de la entrevista. Lee cada línea y pregúntate: ¿podría explicar cómo lo medí o qué hice exactamente? Si la respuesta es no, fuera. El entrevistador no concluye que exageraste una línea; concluye que no puede fiarse de ninguna.
- La prueba de la voz alta. Léelo en voz alta. Toda frase que no dirías en una conversación profesional, fuera. Es la forma más rápida de detectar el texto sin revisar.
- La prueba del intercambio. Quita tu nombre y pregúntate si ese currículum podría ser de cualquier otra persona de tu sector. Si sí, todavía es genérico: te falta el material del punto 2.
La carta de presentación: lo único que no debe repetir el currículum
Un apunte final, porque es el error más común al generar ambos documentos.
Una carta que resume el currículum no aporta nada y se nota que se generó de la misma fuente. Lo que sí funciona es que la carta haga una sola cosa que el currículum no puede hacer: explicar por qué esa empresa y por qué ahora, con un detalle concreto que demuestre que has mirado qué hacen.
Y lo que tiene que coincidir sin excepción son las fechas, los puestos y las responsabilidades. Una discrepancia entre currículum, carta y perfil público es uno de los motivos de descarte más tontos, y se produce casi siempre al generar cada pieza por separado.
Errores comunes
- Pedir «hazme un CV» en lugar de dar material propio y una tarea delimitada.
- Darle tu currículum actual en vez de tus tareas reales en bruto. Solo puede reescribir, con las mismas omisiones.
- Importar desde tu perfil público y quedarte ahí: es tu versión más resumida y más genérica.
- Fiarte de una «puntuación ATS». No puede saber qué sistema usa la empresa, cómo lo ha configurado ni qué pregunta su formulario.
- Descuidar el formulario de inscripción. Ahí está el descarte automático real.
- No darle una muestra de cómo escribes. Es el truco más eficaz y el que menos se usa.
- No decirle lo que no quieres que diga. Una instrucción negativa ahorra media hora de correcciones.
- Subir el currículum con nombres de referencias y clientes sin revisar las condiciones del servicio.
- Elegir una plantilla con gráficos, columnas e iconos sin texto y a la vez esperar que el texto se extraiga bien.
- Generar currículum y carta por separado y acabar con fechas que no coinciden.
Preguntas frecuentes
¿Cómo evito que mi currículum hecho con IA suene genérico?
Dándole material que no esté ya pulido: la oferta completa pegada, tus tareas reales en bruto con volúmenes y problemas concretos, tus cifras verdaderas marcando cuáles son estimaciones, dos o tres párrafos tuyos para que mantenga tu registro, el contexto de tu sector y una lista explícita de lo que no quieres que diga. Después, pídele tareas delimitadas: ordenar, acortar, señalar lo ambiguo.
¿Sirve de algo la puntuación ATS de los generadores de currículums?
Como referencia interna del propio producto, poco; como medición del mercado, nada. Para calcular algo así haría falta saber qué ATS usa la empresa, cómo lo ha configurado, qué preguntas eliminatorias tiene su formulario y qué busca quien consulta la base de datos. El generador no tiene acceso a ninguno de los cuatro datos, así que puntúa contra sus propios criterios.
¿Es mejor un generador especializado de currículums o una herramienta conversacional?
Depende mucho menos de la herramienta que de lo que le des. Un generador aporta plantillas y estructura; una herramienta conversacional da más margen para pedir tareas concretas sobre tu propio material. Con una entrada pobre, las dos producen un currículum intercambiable. Y antes de pagar por cualquiera, comprueba si puedes exportar tu texto en un formato reutilizable.
¿Puedo importar mi currículum desde mi perfil de LinkedIn?
Técnicamente sí, pero no es un buen punto de partida: tu perfil público es la versión más resumida de tu trayectoria y de ahí han desaparecido los detalles que te hacen único el proceso que mejoraste, el volumen real, el problema que resolviste. Úsalo como esqueleto y añade después el material en bruto.
¿Es seguro subir mi currículum a una herramienta de inteligencia artificial?
Con tus propios datos decides tú, pero revisa antes dos cosas en las condiciones: si el servicio usa lo que introduces para entrenar sus modelos y dónde procesa los datos, porque muchos lo hacen fuera del Espacio Económico Europeo. Con datos de terceros la respuesta es no: quita los nombres de referencias, clientes y proyectos identificables antes de subir nada.
¿Qué plantilla de currículum funciona mejor?
La que se lee sin esfuerzo: una sola columna para el contenido principal, texto seleccionable y no imágenes con texto dentro, encabezados claros, fechas coherentes y sin iconos que sustituyan palabras. Las plantillas con gráficos, columnas múltiples y cajas anidadas complican la extracción de texto. Si tu perfil es creativo, resuelve lo visual con un portafolio aparte.
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